" Le consideramos como el más grande director de orquesta español de todos los tiempos. Pretendemos que éste gran músico sea reconocido en nuestro país como algo más que un director de Zarzuela, cuando fuera de nuestras fronteras, está considerado como uno de los mejores directores de su época, al mismo nivel que un Karajan o un Solti, ya que sólo su muerte, tan prematura, impidió que se consagrara como uno más entre ellos."
Ataúlfo Argenta es el director más grande que ha producido España, y al que mucha gente recuerda solamente por sus grabaciones de zarzuela y música española, cuando en realidad era un director con una formación y una personalidad que le auguraban una brillante carera en el gran repertorio, truncada por su muerte en trágicas circunstancias con sólo 44 años. Nació en el seno de una familia de clase media. Su nombre completo era Ataúlfo Exuperio Martín de Argenta Maza. Fue el único hijo de Juan Martín Argenta y Laura Maza. Uno de sus hijos, Fernando es un popular presentador y divulgador de la música clásica. Desde muy pequeño ya se acusaba su fácil instinto, como el buen oído y la capacidad de asimilación, tenía una bonita voz tiple y pronto actuó como solista del coro. Las condiciones económicas de su familia no le permitían estudiar la carrera de música debido a que era muy caro, pero el Círculo Católico de Castro de donde el padre de Ataúlfo era socio, acordó el acta del día 31 de Octubre de 1925 la creación de clases gratuitas de solfeo, piano y violín para los hijos de los socios que carezcan de medios. Así empezaron los primeros conciertos de Ataúlfo. En 1927 la familia se traslada a Madrid donde Ataúlfo continúa las clases en el Real Conservatorio de Madrid como alumno de Fernández Alberdi. Por aquel entonces a Argenta lo que le divertía y más le atraía era el piano y a la carrera de éste instrumento es a lo que dedica más su atención por lo que destacó rápidamente como pianista. Termina sus estudios a los tres años logrando el Premio Extraordinario. Apenas un año después muere su padre lo que supuso un duro golpe para el músico que tenía en él a un gran amigo. Su intención es ubicarse en Lieja donde tiene intención de enriquecer sus dotes en el prestigioso conservatorio de la ciudad, donde imparten clases maestros de la talla del pianista Jean du Chastein y Armand Marsick en composición, pero su débil salud le obliga a residir en climas más acordes y se traslada a Bruselas donde consigue una beca. Posteriormente se traslada a Berlín para estudiar con Winfrend Wolf.
En los más perdidos estantes de su casa bien ocultas para que nunca tenga la tentación de revisarlas, conservaba "Rapsodia Montañesa" y "La Danza de Quiche Venack" para orquesta únicas obras de este género que se decidió a escribir; una zarzuela inédita, "María de la Pena". También para el coro, entre las que merecen particular mención "Al cocer el pucheruco y La voz del agua". Al poco tiempo fue movilizado durante la Guerra Civil Española en el Batallón de Transmisiones de Segovia. Tras su desmovilización, se casó con una antigua compañera del conservatorio y novia de toda la vida, Juana Pallarés Guisasola. Obligado a tocar en teatros y en orquestas menores para ganarse la vida, finalmente obtuvo una beca para estudiar en Alemania con el maestro Carl Schuricht. Siguiendo su consejo, y después de actuar como pianista con grandes éxitos en España y en el extranjero, se dedicó exclusivamente a la dirección por ello, Argenta reunía en una síntesis que pocas veces se ha dado, una formación y temperamento "latinos" con la comprensión del repertorio germánico.
Dirigió el “Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo, en el Teatro Español, con la Orquesta de Cámara de Madrid. El solista de guitarra, que interpretaba por primera vez el concierto en Madrid, no era otro que Narciso Yepes. Ese mismo año, director, solista y orquesta repiten éxito en París donde dan fama mundial al concierto de Joaquín Rodrigo. Más tarde, en 1954, Argenta y Yepes hacen la primera grabación en vinilo del citado tema. Este disco fue el más vendido durante varios años en Europa, América y Japón. En 1949 fundó la Orquesta de Cámara de Madrid con la que viaja por Europa y Argentina ofreciendo conciertos. Obtiene grandes éxitos en los Festivales de España donde se da a conocer al gran público y quizás donde se le empiece a reconocer únicamente relacionado con la Zarzuela. Además fue director invitado de la Orquesta Nacional de Francia y Orquesta Sinfónica de Londres. Su carrera como director de la orquesta, estuvo jalonada de éxitos. Desde 1948 se celebraba en Santander el Festival de Música, que nació de la necesidad de dar una oferta cultural a los estudiantes extranjeros que acudían a la UIMP (Universidad Internacional Menéndez Pelayo). En este año 48 se crearon unas actividades musicales en el claustro del seminario de Corbán, en el atrio del Hospital de San Rafael -hoy sede del Parlamento de Cantabria- y en la Península de la Magdalena, lugar donde unos años antes, la "Barraca" de García Lorca había recogido experiencias de gran fervor social en su deseo de "sacar la cultura a la calle". Fue en 1952, y gracias al impulso de Ataulfo Argenta y del que fue primer director del festival santanderino José Manuel Riancho, se crea la Plaza Porticada, considerada por todos durante cuarenta años la "plaza mayor de la música" en España. Tenderete de día, y escenario mágico y único por la noche, por ella han desfilado los más grandes artistas del siglo XX, tanto de la música como de la danza y el teatro. Durante sus 38 años de historia fue el eje sobre el que se vertebraba toda la oferta cultural de la región, centrada, casi exclusivamente, en su mes de actividad. La Plaza Porticada se clausuró el 30 de agosto de 1990 con la participación de la Orquesta de Cámara de Noruega y Mstislav Rostropovich. Y murió porque nació el Palacio de Festivales, su heredero que desde 1991 acoge el Festival Internacional que, además, gracias a este nuevo marco escénico, ha podido ampliar su oferta artística, introduciendo la ópera y los grandes ballets en su programación.
Entre sus más reconocidas interpretaciones se encuentran la Rapsodia española de Maurice Ravel y las Danzas españolas de Moritz Moszkowski. Pocos días antes de su muerte, Ataúlfo Argenta había conseguido uno de los mayores éxitos de su vida artística, dirigiendo en el Palacio de la Música primero, y luego en el Monumental Cinema de Madrid, el oratorio de Handel "El Mesías". Argenta muere el 20 de Enero de 1958 en circunstancias extrañas en la localidad madrileña de Los Molinos. El día 31 de enero, diez días después de su fallecimiento, la Orquesta se presentó por primera vez al público sin su admirable director. Los músicos, en pie, interpretaron con impresionante expresión de dolor el coral de la Cantanta 140, de Bach, escuchada por el público también en pie, y en un religioso silencio. ¿Sobre un carro de fuego vuelve Elías? Oh flor de los trabajos y los días, "Ya el patron se nos fue", calla el ochote En la playa desierta, arpa tumbada, Gerardo Diego
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